Hoy Las cuestiones fundamentales de la vida corren el peligro de ser sofocadas o eludidas.
El sentido de la vida más que buscado viene impuesto: o por lo que se vive en lo inmediato, o por lo que satisface las necesidades; la conciencia llega a ser cada vez más extraña, y las cuestiones más importante quedan sepultadas.
Un aspecto caracteriza la actualidad socio-cultural europea: la abundancia de posibilidades, de ocasiones, de solicitudes frente a la carencia de enfoques, de propuestas, de proyectos. Como la Roma antigua, la Europa moderna se asemejan a un panteón, a, un gran "templo " en el que todos las " divinidades " tienen cabida, y cada " valor " tiene su puesto y su hornacina.
Resulta difícil, en tal contexto, tener una visión unitaria del mundo y, por tanto, llega a ser débil, también, la capacidad proyectiva de la vida. Cuando una cultura, en efecto, no define ya las supremas posibilidades de significado, o no logra la convergencia en torno a algunos valores como particularmente capaces para dar sentido a la vida, sino que pone todo al mismo plano, pierde todo posibilidad de opción proyectiva, de apertura a algo mas grande, y todo llega a ser indiferente y sin importancia.
Por un lado, buscamos apasionadamente autenticidad, afecto, relaciones personales, amplitud de horizontes; y por otro, nos sentimos fundamentalmente solos, "heridos" por el bienestar, engañados por las ideologías, confusos por el relativismo dominante.
El criterio con el que la mentalidad de hoy acostumbra a mirar el futuro se centra en el provecho o el gusto o la comodidad para el individuo.
El camino a elegir, la persona que amar, la profesión a desarrollar, la facultad donde matricularse -todo está dispuesto de modo que se erija como criterio absoluto la utilidad particular del individuo, dentro de horizontes que reducen el deseo de libertad y las posibilidades de la persona a proyectos limitados, con la ilusión de que somos libres.
Son opciones sin ninguna apertura a lo que el hombre realmente desea, al misterio y a la trascendencia. Quizá también con escasa responsabilidad respecto a la vida, propia y ajeno. Es, en otras palabras, una sensibilidad y mentalidad que diseñan una antivocacional . Es tanto como decir que, en nuestro mundo, culturalmente complejo y sin puntos precisos de referencia, el modelo antropológico prevalente fuese el del "hombre sin vocación ".
He aquí una posible descripción: " Una cultura pluralista y compleja nos hace jóvenes con una identidad frágil y fragmentada, con la consiguiente indecisión crónica frente a la opción vocacional. Somos nómadas: circulamos sin pararnos en el ámbito geográfico, efectivo, cultural, religioso. "Vamos tanteando". Por esto tenemos miedo de nuestro porvenir, experimentamos desasosiego ente compromisos definitivos y nos preguntamos acerca de nuestra existencia.
Sí por una parte buscamos, a toda costa, autonomía e independencia, por otra, tendemos, como refugio, a ser dependientes del ambiente socío-cultural y a conseguir la gratificación inmediata de los sentidos: aquello que "me mola" que me "pide el cuerp0". que "me hace sentirme bien", en un mundo afectivo hecho a nuestra medida.
Produce una inmensa pena encontrar jóvenes, incluso inteligentes y dotados, en los que perece haberse extinguido el deseo de vivir, de creer en algo, de tender hacia objetivos grandes, de esperar en un mundo que puede llegar a ser mejor también gracias a su esfuerzo. Son jóvenes que parecen sentirse superfluos en el drama de la vida, dimisionarios de la tarea que en la vida tendrían que hacer, extraviados a lo largo de senderos truncados y aplanados en los niveles mínimos de su tensión vital.
Son jóvenes sin vocación, pero también sin futuro, o con un futuro que, todo lo más, será una fotocopia del presente.
"La crisis que atraviesa el mundo juvenil revela, incluso en las nuevas generaciones, apremiantes interrogantes sobre el sentido de la vida, confirmando el hecho de que nada ni nadie puede ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de encontrar la verdad. Para muchos este es el campo en el que se plantea la búsqueda de la vocación" (JP II)